La sombra del maltrato infantil descansa sobre un menor de siete meses, quien falleció el 25 de agosto en el hospital Bloom. Un golpe en la cabeza ocurrido en situaciones dudosas lo condujeron a la tumba.

 

Dos días antes, su madre lo llevó al establecimiento, llegó en una situación crítica. "Venía en paro cardiorespiratorio, con las maniobras de reanimación se logró mejorar el estado para tomar los estudios", expresó Harold Fajardo, jefe de residentes del área de cirugía.

Ingresó con una grave lesión en el cerebro que le impedía respirar por sí solo, por lo que fue conectado a un aparato que le suplió la función de los pulmones.

Una Tomografía Axial Computarizada reveló que tenía un coágulo grande y una inflamación en la cabeza. Fajardo dijo que el trauma era tan delicado que no se pudo intervenir en ese momento, porque hubiese fallecido en el quirófano.

Le dieron medicamentos para reducir la inflamación, pero con las horas la situación fue empeorando hasta que murió. Su madre se limitó a decir que el bebé se golpeó con una rama, no quiso dar mayores detalles de la situación.

"No había una historia real. Era una lesión grave que no concuerda con lo que aparentemente había pasado, sin embargo, será la Fiscalía General de la República la que concluya si hubo o no maltrato", expresó Fajardo.

Ese día, el niño fue ingresado al Servicio de Neurocirugía para cumplirle sus indicaciones médicas; fármacos para reducir la inflamación, antibióticos, entre otros. Tenía un infarto cerebral.

"¿Un golpe de una rama para el tipo de lesión que tenía?, nosotros no somos policías ni fiscales para decir esto pasó, pero se da la sospecha y se reporta", explicó el médico.

Se realizó el reporte de los indicios que había y el caso fue notificado a la fiscalía para que iniciaran la investigación.

En el hospital, las atenciones de menores que han sufrido maltrato, abuso y violación sexual son comunes, una buena parte es detectada por el personal médico, otros son referidos ya por la fiscalía, para que trate los problemas que causaron la violencia a la que fueron sujetos.

"Estamos capacitados para verificar si hay alguna duda de la historia (que dan los familiares) con relación a los hallazgos de estudio de gabinete y con eso hacer el reporte. Será la fiscalía que determine qué fue lo que pasó", añadió Fajardo.

Este año 67 casos en los que se han identificado signos de maltrato, negligencia, abuso o violación sexual se han trasladado a la fiscalía para que inicie la indagación, y 15 al Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (Isna).

Carlos Alvarenga, jefe de la unidad de Comunicaciones del Bloom y cirujano pediatra, manifestó que en el caso de maltrato hay señales físicas evidentes, como quemaduras de cigarro, fracturas en el cráneo y en los miembros inferiores o superiores, se encuentran moretes, sangramiento en los órganos genitales o laceraciones.

"Hay rasgos con los que se empieza la sospecha, que la historia de un trauma no concuerda con los exámenes, con el tiempo de evolución o los familiares se contradicen", comentó Alvarenga.

El Isna realizó una evaluación médico-nutricional a 4,919 niños, en el apartado de que si existe sospecha o evidencia de trato recibido en el ambiente familiar identificaron 180 casos por descuido, maltrato físico 28, maltrato sicológico 32 y abuso sexual 6. Muchos de estos pasaron previamente por un hospital y de ahí fueron referidos al Isna.

Alvarenga comentó que, si hay fuertes sospechas de un problema, se llena un formulario, se toman exámenes a los paciente y se informa a Pediatría Social, esta se encarga de realizar más averiguaciones y luego remitirlos a la fiscalía.

"Puede ser que muchos casos se pueden escapar... la mayoría de médicos ya están capacitados para lograr identificarlos", agregó el cirujano. El médico dijo que en el Bloom se ve todo tipo de casos: los golpean contra la pared, los sientan en comales calientes o los encierran en lugares oscuros.

"El flagelo del maltrato es difícil, muchas veces son padrastros o acompañantes de las madres que suplen al hogar y nos dicen ¿doctor, qué hago? ¿y quién me va a dar de comer?, algunas se vuelven cómplices", comentó.

Fuente: El Diario de Hoy