El primogénito de Nancy Rebeca Florián nació el pasado lunes 16 de agosto en Ahuachapán, pero será registrado en Guatemala como si hubiese nacido en el municipio de Jalpatagua (Jutiapa). Sus padres prefirieron que el parto fuera en El Salvador sobre todo por los costos.
El director del Hospital Nacional Francisco Menéndez, de Ahuachapán, Enzo González, confirmó que entre el 15% y el 20% de todos los servicios que se brindan en el nosocomio son recibidos por guatemaltecos.
La situación ha sido así desde hace muchos años, ya que los hermanos centroamericanos que residen en los municipios fronterizos del departamento de Jutiapa prefieren el hospital público ahuachapaneco debido a que está cercano y además la atención es totalmente gratis.
“Venimos aquí por la atención que hay y por los gastos, allá nos hubiera salido muy caro… No vamos a tener problema para asentarlo (al niño) allá porque en la frontera nos dieron el permiso solo para venir a esto”, dijo Florián, quien tiene 24 años.
La guatemalteca fue atendida como cualquier salvadoreña que necesite dar a luz en un nosocomio de atención pública.
Un jueves, cuatro días después de parir, fue dada de alta. Sus parientes llegaron al centro médico a recogerla y se marchó con su hijo para su casa, en Jalpatagua, Guatemala.
“Hay acuerdos internacionales que nos permiten atender a cualquier paciente sea de la nacionalidad que sea. Aquí en Ahuachapán, por ser fronterizos con Guatemala, siempre hemos recibido pacientes de allá el día y la hora que sea”, dijo González.
Johana Galicia vive en la aldea Valle Nuevo, de Jalpatagua, misma que hace frontera con el cantón Santa Cruz, de Ahuachapán.
Del lado salvadoreño, el puesto fronterizo se llama Las Chinamas, pero en suelo chapín se convierte en la frontera Valle Nuevo.
Hace unos días, Johana llevó a su madre, Olga Galicia Castaneda, al hospital de Ahuachapán por un padecimiento cardíaco. Cuando fue entrevistada, su madre tenía tres días de estar ingresada y su diagnóstico era reservado.
“Hay un hospital en nuestro municipio, en Jalpatagua, pero es demasiado caro porque es privado, y uno no alcanza a ir a un hospital de esos”, dijo.
La distancia desde la frontera hacia los cascos urbanos de Ahuachapán y Jalpatagua es casi la misma, ronda los 20 kilómetros; sin embargo, los guatemaltecos residentes en Valle Nuevo prefieren venir a Ahuachapán principalmente por la gratuidad de los servicios de la atención médica.
“Me parece que ese hospital de Jalpatagua lo administra una iglesia, pero no es gratuita la atención. Al parecer, los costos son bajos, pero siempre cobran. Aquí viene gente de Valle Nuevo, Jalpatagua, Comapa, Estanzuelas, El Sitio y todos los cantones fronterizos que allá se llaman aldeas”, dijo el director.
El hospital nacional más cercano para estás comunidades guatemaltecas se ubica en la cabecera departamental de Jutiapa, a más de 60 kilómetros de la frontera.
“En todo lo que uno llega ya se ha muerto el paciente”, manifestó Johana.
Ya sea cirugía de emergencia o electiva, en el hospital ahuachapaneco atienden al paciente de forma gratuita sin reparar en la nacionalidad.
“Actualmente, lo único que no cubrimos, y es en lo que gastan los familiares, es en material ortopédico”, explicó González.
Fuente: La Prensa Gráfica
