Los casos de niños mordidos por perros no tratan de una enfermedad, pero se ven expuestos a contraer la rabia y ponen en peligro su vida. En el Hospital Bloom se reportan varios casos de menores agredidos.
Cuatro infantes fueron atendidos en el centro médico luego de ser mordidos por sus mascotas, informó Harol Fajardo, jefe de residentes de cirugía.
En el desglose: un pitbull lesionó en la mejilla y pómulo a una niña de un año en Quezaltepeque, un mestizo (aguacatero) mordió en la cara a otro niño de dos años oriundo de San Miguel; un dálmata lesionó en la nariz a otro menor de siete años en Soyapango, y un french poodle le mordió el labio superior a un infante de tres años en Apopa.
Del conteo, el último en ser atendido fue el infante de tres años identificado como K.
La abuela materna del niño dijo que el accidente no fue culpa de Toto. El pequeño sufrió una herida en el labio superior, por lo que tuvo que ser intervenido por cirujanos plásticos para una pequeña reconstrucción.
“Fue una travesura, no es que el perro lo haya agredido. El niño iba con su moto de plástico y le cayó encima cuando estaba dormido. El niño molestó al perro y en esto terminó”, reafirmó desde una de las sillas de espera de la emergencia del Bloom.
Al niño le aplicaron su dosis de vacunas antirrábicas y los médicos lo tuvieron en observación. A pesar de haber ocasionado lesiones en el niño, el futuro próximo de Toto aún no está definido, explicó la jefa de hogar. Siete años de convivencia no son cualquier cosa, recalcó.
Será hasta después de una reunión familiar que se definirá sí el perro se va o se queda y comparte casa con K.
De enero a la fecha, 102 niños han recibido asistencia médica en el Bloom tras haber sido mordidos por un animal transmisor de rabia. En 2009, en el mismo lapso de tiempo, se reportaron 116 atenciones por la misma causa.
Fuente: La Prensa Gráfica
