A tres años de que se comprobó, científicamente, que 121 menores tenían plomo en la sangre debido a las emanaciones desde la fábrica de baterías en Sitio del Niño, en San Juan Opico (La Libertad), los padres y habitantes en general esperan que la situación retorne a la normalidad.
Cintas amarillas colocadas alrededor de las instalaciones de la fábrica, para indicar que está prohibido el paso, recuerdan que la zona está contaminada con plomo, que ciertos pozos contienen agua no apta para consumo humano y que algunos sembradíos no pueden ser cosechados.
“He sentido que en mi hijo han bajado un poco los efectos. Le daban vómitos, dolor de cabeza; todo eso ha disminuido. En 2007 tenía 15.65 microgramos de plomo por decilitro de sangre (mcg/dl), ahora le sale de 4.5, pero no sabemos si se ha alojado en otra parte del cuerpo, como los huesos”, dijo Hugo David González, del Movimiento Sin Plomo.
Algunos padres han optado por comprar hierro y zinc, ya que el entregado por Salud no es tolerado por los menores.
Salvador Ibarra, padre de dos niños contaminados con plomo, reconoce que las autoridades están haciendo lo que pueden, pero hay ciertas dudas, como hasta dónde se puede cultivar la tierra sin riesgo de contener plomo.
En el interior de su vivienda Medio Ambiente clausuró un pozo artesanal, pero se les ha brindado un tanque que es llenado regularmente con agua potable.
“Hoy ya no me dan dolores de cabeza ni de estómago y estoy en chequeo siempre”, afirmó Ángela Gómez, menor en quien se encontró el nivel más alto de plomo en 2007 –hasta 72 mcg/dl.
Sus otros cuatro hermanos también resultaron positivos al examen de plomo en la sangre, pero también han mejorado.
