El ser humano cuenta con un sistema de control automático en el cual tenemos poca o nada de participación. Si usted se va a la cama, no se preocupa por programar a su corazón para que no deje de latir en la noche, se duerme y deja que su sistema autónomo haga su trabajo.
De igual manera contamos con un sistema de evolución que viene incluido dentro del paquete que nosotros llamamos cuerpo humano o cuerpo físico: "el reloj biológico".
Este sistema hace que la mujer dé a luz en un cierto periodo de tiempo, nueve meses, que al bebé le salgan los dientecitos a cierta edad, que camine a otra, que hable en el tiempo preestablecido, por supuesto con sus variantes de acuerdo al medio ambiente que rodee a la criatura.
De igual manera comienza un proceso de maduración orgánica y de reproducción con la primera menstruación o menarquía, siendo en el hombre igual de importantes pero más sutiles a la vista.
Y el cuerpo continúa sus cambios sin que usted o yo podamos hacer nada para detenerlo, alcanza la madurez física solo para llegar a su máxima capacidad y comenzar a decaer tan bruscamente como comenzó su desarrollo.
Deterioro
El ser humano inicia una etapa de deterioro físico en todos sus aspectos, incluyendo el mental, pero de manera interesante su crecimiento moral y espiritual no se detienen o involucionan, sino que continúan evolucionando, salvo casos excepcionales, los cuales siempre existen.
Entonces, si lográramos mantener a nuestro reloj biológico a un ritmo menos acelerado, podríamos lograr una calidad de vida muy agradable, pudiendo echar mano de la experiencia lograda por los años en un cuerpo físico que nos permita sacar provecho de la misma sin limitaciones.
Esto puede lograrse si al menos nos preocupáramos por nuestro cuerpo de igual manera de como nos preocupamos por nuestros carros, llevándolos a inspeccionar para que la presión de las llantas sea la misma en las cuatro, entre otras.
Hacemos esto porque nos gustan nuestros carros y obviamente queremos que luzcan y marchen bien. Pero que tal con su cuerpo, ¿hace cuantos miles de kilómetros que no le revisan la suspensión o el sistema eléctrico?
Su cuerpo también necesita de una atención periódica.
Debemos estar atentos; los que están gozando de una buena salud, para mantenerla así, y aquellos que ya presentan algún tipo de luz roja, con más razón deberán tomar las medidas que les permitan seguir disfrutando de este maravilloso mundo que Dios nos ha dado la oportunidad de vivir. Vivámoslo plenamente.
Fuente: Dr. Juan Carlos Ramírez Rivera, Post grado en medicina anti envejecimiento.
