Respuesta a la carta. La carta que envía bien podría servir para dar un semestre completo de un curso universitario sobre los estragos psicológicos que puede generar el abuso sexual y psicológico.
Soy de la opinión que ningún ser humano debe vivir el tipo de vida que le ha tocado enfrentar.
Nadie, absolutamente nadie, bajo ninguna circunstancia, tiene el derecho para perturbar el proceso natural de crecimiento de una persona, menos el de un niño, cuando el deber y la obligación de los mayores es proteger y orientar a ese menor para que tenga un crecimiento adecuado y pueda convertirse en una persona segura, independiente, responsable, adecuadamente orientada hacia metas de triunfo y hacia la felicidad.
¡¡Qué tristeza que en ocasiones sean los mismos integrantes de la familia los que agreden y violentan la salud física y mental de los menores!!
Pero quiero enfocarme en sus logros, los cuales son muchos y no por eso fáciles.
Me parece que el logro más importante de todos es que pudo poner paro al abuso sexual sistemático que su tía estaba ejerciendo en usted. Además tiene un mayor mérito porque lo hizo a pesar de la negligencia de su madre y su abuela. Pienso que faltó hacer lo mismo con el esposo de la otra hermana de su mamá, quien abusaba psicológicamente de usted.
El abuso psicológico es tan nefasto como el abuso sexual. ¡Ambos son abusos y debe ser frenados! Me parece que aquí usted debe “cerrar ese círculo” (concepto teórico y terapéutico que pertenece a la psicología Gestalt alemana y no al novelista Pablo Coello, como mucha gente piensa); soy de la opinión que debido a que esta situación no se ha resuelto es que aún hay mucha ira, mucha furia dentro de usted, muy a pesar de los grandes logros psicológicos que ha alcanzado.
Es de vital importancia que le consulte a su terapeuta cómo realizar este acto liberador, lograr cerrar el círculo y de esa manera continuar el proceso sanador. Desde mi visión terapéutica, mientras no haga esto no tendrá el espacio psicológico ni la energía mental para abordar el reto más importante que usted tiene por delante: lograr auto aceptación.
Usted ha sido capaz de concluir sus estudios universitarios, pese a las dificultades que enfrentó; superó de forma inteligente los impulsos suicidas que en algún momento la invadieron; también ha podido modificar su apariencia corporal bajando de peso de manera significativa y construyendo una imagen femenina atractiva. Podríamos afirmar que ha logrado reinventarse a sí misma... al menos en la parte externa de usted, en consecuencia debe enfocarse en hacer lo mismo desde adentro de usted para usted misma. No solo para satisfacer la mirada del hombre con el que usted llegue a experimentar intimidad sexual, sino que, y fundamentalmente, para su propia satisfacción.
Sí, es verdad, estoy de acuerdo con que esa familia le robó “el derecho de vivir una vida sana y tener novio como todos en mi juventud”, como usted expresa en su carta... pero eso no está sucediendo ahora. Pero mientras usted siga enfocada en lo que “esa familia le quitó”, sigue dándoles a ellos poder sobre usted.
Poder para echarle a perder su actual presente, poder para impedirle su propia felicidad, poder para que usted no pueda amar y poder para impedir que alguien la ame a usted. En consecuencia usted se está refugiando en un miedo paralizante que no le permite actuar su propio proceso de cambio y crecimiento, y al no lograr el deseado cambio, hay más frustración, más enojo que se dirige hacia usted misma.
El punto aquí no es si su mamá y su terapeuta la entienden o no a usted y lo que siente y piensa. El hecho es que está pensando los posibles pensamientos de personas que usted ni siquiera ha llegado a conocer y eso produce inseguridad, angustia y más miedo.
Finalmente debo decirle que con respecto a los defectos o “imperfecciones” de su cuerpo que a usted le atormentan tanto, es necesario que usted tenga una “mirada piadosa de sí misma” como elemento para empezar a construir una autoestima saludable.
