La lepra en realidad no es tan transmisible como lo cree la mayoría. De hecho, es más probable adquirir la tuberculosis que la misma lepra.
La doctora Margarita Sánchez, dermatóloga del Seguro Social, explica que además de ser transmisible solo a través de las gotitas nasales, la lepra es hoy por hoy una enfermedad curable.
Provocada por una bacteria, el tratamiento actual es capaz de terminar con la enfermedad para siempre. La clave, como en muchos otros padecimientos, es el diagnóstico oportuno.
La enfermedad de Hansen tiene muchas manifestaciones que pueden confundirse con otras problemas de la piel, desde el vitíligo hasta la psobriasis, lo que dificulta el diagnóstico oportuno y facilita que el daño de la lepra sea mayor.
La infección no solo afecta la piel, como también se cree popularmente. Dependiendo de cuánto haya afectado a la persona o de cuan bajas estén sus defensas, la lepra puede dañar los ojos, el tabique nasal, el movimiento de los dedos y la irrigación de la sangre hacia los miembros, lo que provoca la pérdida completa de los mismos.
