Desde la edad media, los árabes reconocían las propiedades culinarias y medicinales del anís. En ese tiempo se le consideraba buena para tratar el mal aliento y evitar eructos por acidez. Si usted no lo conoce se trata de un granito ovalado de un aroma agradable.

La planta mide entre 50 y 80 centímetros de alto. De la esencia del anís se obtiene el anetol que en cantidades elevadas puede ser muy tóxico. Esta sustancia es la que se utiliza para fabricar las bebidas alcohólicas anisadas, así que estas también deben consumirse con medida. Los usos terapéuticos del anís son muy variados, desde fortalecer el corazón y la capacidad respiratoria hasta potenciar las defensas del organismo.


Aplicación

Se le adjudica también la capacidad de mejorar la función digestiva y de calmar los dolores menstruales. Asimismo, se emplea para tratar la grasa excesiva del rostro. La forma más común de uso es la infusión.
Modo de uso

Para aumentar la producción de leche materna se pueden cocer 30 gramos de anís por litro de agua y aplicarse las compresas sobre los senos. Para la función digestiva tomar una taza de infusión de 15 gramos por litro de agua.