Para todos es sabido que se avecina un tiempo de crisis económica, que inevitablemente vamos a pasar por ella y no podremos escapar. A unos afectará más que a otros, pero según los pronósticos y estudios de economistas, todos sentiremos un cambio en nuestro estilo de vida.

Profundamente me llamó la atención una de las recomendaciones que el magnate mexicano Carlos Slim da en una carta enviada a sus empleados sobre algunas medidas para poder sobrellevar la crisis económica que se acerca. Dicha carta ha recorrido el espacio cibernético, ya que es un tema que a todos nos interesa. Literalmente la recomendación a la que me refiero dice:

“Mantenerse saludables. Las enfermedades cuestan dinero. ¡¡¡¡Pónganse a dieta, bajen de peso, hagan ejercicio!!!!

¡Importantísimo, qué sabio consejo! Definitivamente viene de alguien que quiere el beneficio para todos sus empleados y quizás ha disfrutado de la salud y el estar en forma. En este aspecto cabe mencionar que es muy probable que los altos ejecutivos o dueños de empresa comiencen a fijarse más en el factor salud de los empleados que contratan. Un empleado saludable tiene las siguientes ventajas:

1. Se enferma menos, por lo que falta menos al trabajo.

2. Rinde más, ya que su edad biológica esta en ventaja a su edad cronológica. Esto quiero decir que usted puede tener un empleado de 25 años que rinde como uno de 40; o puede tener un empleado de 50 años trabajando como uno de 40.

3. Es más dueño de sí mismo. Significa que la disciplina que le ha dado el ejercicio o el deporte han creado valores en esta persona que no se compran con alguien falto de disciplina y descuidado físicamente.

4. Menos estresado. La persona en forma hace que su físico deje de ser un estrés para él, eso es una carga menos y al final una persona mas realizada.

5. La edad mental también se ve beneficiada por la irrigación sanguínea que el ejercicio causa en el cerebro.

Así podría enumerar muchos mas beneficios, pero con estos creo que es suficiente para tratar de crear conciencia en todos los lectores de esta sección.

Económicamente hablando, mantenerse en forma es bastante positivo en términos de rentabilidad. Déjeme darle un ejemplo:

Imagine que usted asiste a un gimnasio cuyo valor oscile entre los $10 y los $35 mensuales, esto significaría una inversión de $120 a $420 al año. Haga un cálculo de cuánto podría gastar en la recuperación de una enfermedad de origen cardiaco o cuánto podría gastar en medicamentos que le ayudan a disminuir el colesterol, los triglicéridos o el azúcar alterados. Le aseguro que lo que invierte al año en una cuota mensual de gimnasio lo gastará en un mes recuperándose de una enfermedad de origen metabólico o por descuido físico. En países como Argentina, cuando fue la crisis económica pasada, los gimnasios no dieron abasto albergando todo tipo de personas que se habían quedado sin dinero y creyeron que cuidar su salud al final resultaba una buena inversión. Correr en el parque o la calle no tiene ni siquiera ningún costo, ya depende de su dominio propio.