La dermatitis atópica es un trastorno inflamatorio y crónico que se acompaña de picazón. Se presenta con más frecuencia en la infancia, pero también puede aparecer en la adolescencia y persistir en la adultez.
La mayor parte de estos pacientes tienen antecedentes respiratorios, como rinitis, asma, hiperreactores bronquiales, con niveles elevados de Ig E..
Es importante conocer los antecedentes de enfermedades respiratorias, ya que la dermatitis atópica es crónica y necesita cuidados especiales. De un 4% a 20% de la población puede deberse a factores genéticos e inmunológicos.
Predomina en el área urbana y se puede deber, además, a la disminución de la lactancia materna, medio ambiente, alimentos con colorantes artificiales, entre otros. Se presenta clínicamente en niños menores de dos años: eczema en cara y cuello, se ponen muy “chapuditos”, tronco y brazos, piernas. Es muy típico en esos pliegues acentuados al nivel de los ojos.
En niños mayores de dos años hasta en la edad adulta: eczema de cara y cuello, muñecas, tobillos, manos, pies, fosas cubitales o poplíteas.
Las lesiones de rascado pueden ocasionar infecciones con exudación amarillenta, piel gruesa con pliegues elevados y resequedad general. La piel de la cara en los adultos es pálida y se quejan de mucha picazón con la sudoración. Algunas recomendaciones que siempre se deberían seguir si usted o su hijo padecen esta enfermedad:
1) Mantener su piel muy humectada e hidratada con cremas emolientes, sin fragancia o vaselina simple. Se deben aplicar por lo menos tres veces al día.
2) Bañarse con agua tibia y de preferencia con aceites de baño una vez al día. Debido a la resequedad en la piel, hay que evitar bañarse horas enteras en una piscina.
3) Recortarse las uñas cada dos o tres días para no lastimarse la piel por el rascado y evitar infecciones. Así prevenimos el uso continuo de antibióticos y manchas blancas u oscuras.
4) Los esteroides tópicos son muy buenos en esta enfermedad, pero hay que saber cuál, cuándo, cómo y cuánto usarlos. A largo plazo pueden ocasionar piel “atrófica”, estrías, eritema o rojo. Por eso es tan importante consultar, hay muchos tratamientos.
5) Son más propensos a desarrollar verrugas u “ojos de pescado” y moluscos contagiosos.
6) Identificar los factores desencadenantes, como los alimentos. Lo importante es consultar oportunamente para conocer cómo cuidarse y tratarse.
