Recientemente conmovió a muchos el conocer de la muerte del hijo del afamado actor Jhon Travolta y, además, llamó la atención, pues se ha relacionado su fallecimiento con el antecedente de haber sufrido a los dos años de edad la Enfermedad de Kawasaki (EK). Muchas personas me han solicitado, en especial pediatras y padres de niños que han sufrido la EK en nuestro país, comentar nuevamente la enfermedad en este espacio.

En efecto es una enfermedad llamada así en honor del médico japonés que la describió en los años sesenta. Actualmente, esta enfermedad es la principal causa de cardiopatía adquirida en niños en países desarrollados. Es una enfermedad de causa desconocida. Se presume un agente infeccioso que provoca una respuesta exagerada del sistema de defensas del cuerpo del niño, por lo general menor de cinco años de edad (muy raro en mayores). El paciente es llevado a consulta por fiebre alta de cinco o más días de duración, quizá tratado ya con antibióticos, hay una exantema (erupción rojiza) en la piel, ojos rojos (conjuntivitis sin secreción), inflamación de lengua y labios (mucositis) que se pueden fisurar; además, hay agrandamiento de ganglios en el cuello, edema o hinchazón y enrojecimiento de palmas y plantas de los pies. El pacientito se observa muy irritable y habrá muchas pruebas de laboratorio alteradas que indican inflamación generalizada (reactantes de fase aguda). Esta inflamación será responsable de ocasionar daño en las arterias coronarias (vasos sanguíneos que llevan sangre al propio corazón) y producirán, tiempo después, dilatación (aneurismas), por lo que el niño esta en riesgo de sufrir un infarto. No todos los pacientes presentan la forma florida de la enfermedad, sino —como ya se reconoce mas recientemente— la enfermedad puede presentarse de forma incompleta, es decir, no da todas las manifestaciones descritas inicialmente, sino solo dos o tres de estas y entonces el médico puede que no diagnostique la enfermedad de forma oportuna. Vale decir que no existe ninguna prueba de laboratorio o radiológica específica que permita hacer el diagnóstico de la enfermedad, por lo que el juicio del médico es el que predomina. El alto índice de sospecha de la enfermedad hará que el médico que trata niños piense en la posibilidad de la enfermedad y tomen las diferentes conductas para diagnosticarla, ya que si es tratada a tiempo la probabilidad de desarrollar el aneurisma se reduce significativamente. Es clave la valoración oportuna por el cardiólogo pediatra, experimentado, para detectar alteraciones no solo de los vasos sanguíneos del corazón, sino de la función del músculo cardiaco, función de válvulas, estado de la membrana que cubre al corazón (pericardio), entre otros aspectos.

Como es muy frecuente ver en niños pequeños fiebre con exantema, el médico debe pensar en otras posibilidades diagnosticas, como son infecciones, reacciones a medicamentos o intoxicaciones.

Una vez realizado el diagnóstico, se establece el tratamiento a base de altas dosis de anticuerpos llamados inmunoglobulina, que rápidamente controlan la enfermedad reduciendo el riesgo de aneurismas. Se dan por igual pequeñas dosis de aspirina por un corto periodo de tiempo.

 

Es aconsejable ante la sospecha de EK tratar con Inmunoglobulina, ya que de lo contrario el niño queda en riesgo. Si el lector desea conocer más sobre esta interesante enfermedad, puede visitar la revista del colegio médico de El Salvador en su sitio web: www.colegiomedico.org.sv y acceder a la revista médica del sitio.