Recientemente un grupo de cirujanos plásticos de varios países observaron en Miami uno de estos procedimientos, realizado a un paciente de 62 años, procedente de San Francisco.

A este paciente hace cinco años se le dio radiación para curarle un cáncer de cuello. La radiación le salvó la vida, pero le dañó el cuello, los vasos sanguíneos, la piel. El efecto secundario le causó cicatrización, endurecimiento de los tejidos, no podía tragar porque no producía saliva, tenía la boca seca y debía ser alimentado por medio de un tubo, casi no podía hablar, ni mover el cuello, tenía una constante sensación de quemazón, la piel estaba enrojecida y quemada; se hallaba en un estado permanente de dolor.

El inventor de esta técnica, Dr. Gino Rigotti, realizó al paciente un primer procedimiento de inyección de grasa hace un año en Verona, Italia.

El cirujano Khouri explicó que la grasa obtenida del mismo paciente por liposucción del vientre es rica en células troncales, las cuales permiten revertir los efectos de la radiación. Para resolver un daño tan extenso son necesarios de tres a cinco procedimientos. Las inyecciones de grasa se tienen que ir poniendo poco a poco.

“La mejoría ha sido definitiva”, afirmó el Dr. Khouri, “ahora el paciente habla con claridad, se le puede entender lo que dice. No siente quemazón. Puede mover el cuello y no tiene dolor. Su piel está mucho mejor. Ahora se puede pellizcar la piel, antes eso no era posible, porque era rígida, como un pedazo de madera. Ahora está comenzando a tragar mejor. Esperamos que luego de esta tercera sesión la mejoría sea aún mayor”.

El cirujano explicó que estos procedimientos de inyección de grasa son de mínima invasión, no son operaciones grandes; se trata simplemente de recolectar grasa del vientre, prepararla en el mismo quirófano y reinyectarla muy cuidadosamente en áreas predeterminadas. El médico tiene que estar bien entrenado en esta técnica, de lo contrario el procedimiento puede ser riesgoso.

El Dr. Rigotti expresó que tenía temor la primera vez que operó a este paciente, porque no había espacio para inyectar la grasa entre la piel y la arteria carótida y la vena yugular. Ahora el riesgo es muy bajo, porque ya hay espacio para inyectar más grasa.

La inyección de grasa existía únicamente para corregir estéticamente pequeñas depresiones de la piel. El cirujano Rigotti comentó haber creado la técnica de reconstrucción de cuello cuando inyectó grasa a una paciente que a los 16 años había recibido radiación en la clavícula para tratarle un cáncer. Tenía la piel muy delgada, dolor, quemazón y deformidad. Ella quería simplemente que se le mejorara estéticamente.

“Inyecté grasa y sorpresivamente vi que desaparecían el dolor, la quemazón y la lesión de la piel. Entonces me dije: Dios mío, ¿qué hice? Desde ese momento comenzamos un estudio y encontramos la enorme capacidad de las células madre de la grasa para producir nuevos vasos dañados por la radiación. Al restablecer el tejido, resolvimos los efectos secundarios de la radiación. Esto es algo realmente nuevo e importante”, dijo el galeno.